JAPÓN: El largo camino de la recuperación un año después del terremoto y el tsunami

Publicado: 9 marzo 2012 15:37 CET
Sayaka Matsumoto /Japanese Red Cross

Francis Markus

Un año después del peor desastre natural que se haya registrado en Japón, la zona castigada por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011 muestra claros signos de recuperación. El tsunami causó estragos a lo largo de 700 kilómetros de la franja costera de la isla de Honshu, al noroeste del país. Hoy, ya se quitó laboriosamente casi el 70% de los 22 millones de toneladas de escombros que dejó, según estimaciones, la electricidad y las comunicaciones vuelven a funcionar y, poco a poco, las empresas locales van reviviendo. 

No obstante, en los municipios más castigados el avance es lento; la reconstrucción a gran escala de viviendas permanentes aún no comenzó e inquieta a los damnificados que no haya planes claros al respecto; a las familias evacuadas tras el accidente nuclear le inquietan en particular los efectos a largo plazo para la salud que pueda tener el desastre.

La Cruz Roja Japonesa, que desplegó alrededor de 900 equipos médicos y centenares de trabajadores de apoyo psicosocial para respaldar la operación de socorro, actualmente se centra en abordar las necesidades de más de 300.000 damnificados que se encuentran en viviendas temporales.

“Hacemos todo lo que está a nuestro alcance para ofrecerles comodidad, habida cuenta de las condiciones de estreches y el frío invernal. También estamos ayudando a evitar que muchas personas mayores queden sumidas en el aislamiento emocional y la inactividad física”, señala Tadateru Konoé, Presidente de la Cruz Roja Japonesa y la FICR.

La Cruz Roja ofreció seis electrodomésticos a más 125.000 familias alojadas en viviendas temporales, incluidos los microondas, calentadores, ollas para arroz y expendedores de agua caliente distribuidos a muchas de las personas más vulnerables para contribuir a que no pasen frío en medio de temperaturas invernales bajo cero. Miles de esos artefactos fueron donados por ECHO, el brazo humanitario de la Unión Europea.

Los equipos de apoyo psicosocial de la Cruz Roja desplazaron su labor de los centros de evacuación, hoy prácticamente vacíos, a asentamientos de viviendas temporales donde organizan actividades como fiestas del té y sesiones de masajes para personas mayores.

“Los damnificados no solo perdieron su casa, sino también su puesto de trabajo; fue tanto lo que perdieron que les cuesta superarlo y salir adelante. Por eso, considero que realmente necesitan apoyo psicosocial”, comenta Sachiko Abe, coordinadora de apoyo psicosocial de la Cruz Roja en la prefectura de Iwate. 

“El número de asistentes a esas sesiones aumentó, lo que muestra que están recuperando la sostenibilidad y los propios residentes van en ayuda de los más necesitados”, añade el Dr. Toshiharu Makishima. Cirujano de la Cruz Roja, fue uno de los precursores del apoyo psicosocial desde que fuera testigo de las necesidades emocionales de los refugiados que huían de la violencia genocida de Rwanda en 1994.

En la prefectura de Fukushima, consideraciones contradictorias sobre las consecuencias a largo plazo para la salud del accidente en la central nuclear Fukushima Daiichi acentúan la confusión y la inquietud.

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