Huracán Iván: un mes después, la atención se centra en las necesidades a largo plazo

Publicado: 7 octubre 2004 0:00 CET
  • Voluntarios de la Cruz Roja Granadina distribuyen agua en las comunidades siniestradas por “Iván el Terrible” (p12092)
  • Bernadette Joseph y sus hijos tuvieron suerte y sobrevivieron, ya que su casa fue totalmente destruida. Ahora, tendrán que quedarse en casas de vecinos hasta que reciban ayuda para reconstruirla (p12089)
  • Un voluntario de la Cruz Roja Granadina evalúa las necesidades en una comunidad devastada (p12095)
Voluntarios de la Cruz Roja Granadina distribuyen agua en las comunidades siniestradas por “Iván el Terrible” (p12092)

Solveig Olafsdottir in Grenada

Tan solo un mes después que el huracán Iván devastara Granada, la Cruz Roja pone término a su operación de socorro de emergencia en la isla siniestrada y focaliza su atención en las necesidades a más largo plazo que tiene la población.

Unas 65.000 personas, es decir, dos tercios de los habitantes de la isla, ya recibieron la ayuda que tanto necesitaban: alimentos, material de refugio y artículos de higiene.

Iván atravesó Granada el 7 de septiembre, sembrando muerte y destrucción a su paso, antes de dirigirse a Jamaica, Cuba, las Islas Caimán y, por último, a los Estados de Florida y Alabama, Estados Unidos.

Ningún granadino podía prever tal devastación porque hacía 50 años que la isla venía escapando a los desastres en esta región de huracanes.

Actualmente, es un país paralizado por el trauma, pues todos los granadinos se han visto afectados por esta catástrofe.

Noventa por ciento de los edificios e infraestructuras fue destruido o dañado y 50 por ciento de la población perdió su hogar. Llevará años recuperar el turismo y la agricultura que son los puntales de la economía del país. El extendido de la destrucción en Granada escapa a la imaginación.

Un mes después del desastre, todavía no hay electricidad en la mayor parte de la isla. Pasarán años antes que el suministro llegue a todo el país. Todos los sistemas de telecomunicaciones están arruinados y, por el momento, sólo funciona la red de telefonía móvil.

“Tuve pánico porque, verdaderamente, nunca pensé que nos fuera a pasar algo”, cuenta Tinelle Joe, estudiante de 16 años, al recordar aquel día espantoso en que Iván barrió Requien, su pueblo, en la zona de Saint David.

“Estábamos en casa, pero cuando sentí que el viento era tan violento, nos tiramos en el piso; grave error porque el piso es de madera y cuando voló el techo, el agua empezó a infiltrase, nos inundó y allí tuvimos que esperar sentados toda la noche hasta la mañana siguiente”, recuerda.

El techo de la casa desapareció completamente, pero, después de cubrirla con los toldos encerados que le proporcionó la Cruz Roja, puede quedarse allí con su mamá, su hermano y su hermanita, al amparo de la lluvia.

Afortunadamente, el huracán pasó durante el día. Si la gente hubiera estado durmiendo, no hubiera podido huir para ponerse a salvo e, indudablemente, el número de víctimas mortales, 39, hubiera sido mucho más alto.

Bernadette Joseph y sus hijos tuvieron suerte y sobrevivieron, ya que su casa fue totalmente destruida. Ahora, tendrán que quedarse en casas de vecinos hasta que reciban ayuda para reconstruirla.

“Corrí, y un segundo después el techo voló y cayó un cocotero que aplastó la casa”, dice Bernadette, feliz de haber podido salvarse.
A los equipos locales, regionales e internacionales de la Cruz Roja no les llevó mucho tiempo evaluar las necesidades.

Prácticamente, todos los granadinos se vieron afectados por el desastre y todas las infraestructuras fueron destruidas. Nada funcionaba, ni tiendas ni servicios. La gente necesitaba de urgencia alimentos, agua potable y toldos para cubrir sus casas.

Pocos días después del desastre, ya habían llegado suministros de socorro de la red regional de la Cruz Roja y de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, del Caribe, y la operación, que comenzó inmediatamente, abarcó las seis zonas administrativas en que se divide el país.

En menos de tres semanas, la Cruz Roja distribuyó alimentos, toldos, artículos de higiene y agua embotellada a unas 13.000 familias (65.000 personas).

“Tuvimos que distribuir, inmediatamente, suministros de emergencia tales como alimentos, toldos y artículos de higiene. La gente que había perdido su casa no podía esperar, a pesar de las dificultades logísticas que conllevaba la distribución masiva en zonas tan alejadas unas de otras, esa complejidad no podía impedirnos llegar hasta los necesitados, lo más rápido posible”, afirma Benoit Porte, que estuvo al frente del Equipo de Evaluación y Coordinación sobre el Terreno.

Durante la operación de socorro, se suplió a las necesidades inmediatas de los damnificados, pero la recuperación llevará años. Todos los granadinos perdieron sus medios de subsistencia, pus la mayoría se gana la vida en el turismo o la agricultura, los dos pilares de la economía del país, totalmente aniquilados.

Este minúsculo país es el segundo productor mundial de nuez moscada, actividad económica que, actualmente, está en ruinas. Habrá que volver a plantar las mirísticas y esperar más de siete años para que crezcan y den frutos.

“Cuando usted mira a su alrededor y ve por tierra los altos cocoteros que tardaron años en alcanzar esa talla, y las mirísticas que también tardaron años en crecer, entonces, tiene que pensar en términos de años cocotero y años mirística, para hacerse una idea de lo que supondrá la rehabilitación para nosotros”, explica Terry Charles, Director General de la Cruz Roja Granadina.

El huracán acabó con la vegetación de la isla, derribó árboles que ya no darán frutos, y destruyó la mayor parte de las infraestructuras.

Una vez terminada la fase de emergencia, la Cruz Roja desempeñará un papel fundamental en la rehabilitación del país y la preparación en previsión de futuros desastres. Pero el camino de la recuperación será largo y tortuoso.

Mapa

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